sábado, 14 de mayo de 2011

15 de mayo de 2011 y el potaje.



Dashiell, tenemos todos una en nuestra casa. La nuestra es medio robada, pero tenemos.

En contra de lo que se cree, el agua de la olla express nunca llega a hervir. La presión es tal, que se pone por encima de 100 grados en lo que un garbanzo abre y cierra los ojos, así que supera el punto de ebullición sin tener que suministrarle tanta temperatura. Lo explica fácilmente la teoría cinético molecular, que es una cosa por la que algunos chavales me pagan 10€/hora para que se lo explique, pero como tú eres mi colega, te ahorras los 10€, y también la explicación.

Pero el verdadero inventazo de la olla express es que solucionaron un problemita que tenían antes: concentraba tanta presión (para cocinar rápido), que cuando la abrías, te petaba el potaje en la cara. Para impedir eso, alguien, mú listo, que estudió física (o sociología), inventó el pitorrillo.

El pitorrillo permite que, cuando ya se ha cocido la cuestión, cuando la presión de los garbancitos es tan insoportable que te reventaría la cocina si destaparas en ese momento, va soltando poquito a poquito fuerza, para que después te los puedas comer tranquilamente.

Un buen amigo y maestro (aunque él prefiere llamarte hermano) dijo una vez que él había visto el paso de la ética a la estética, y que a nosotros nos tocaría ver el paso de la estética a la dietética. Este 15 de mayo, tenemos una cita con el pitorrillo, y el papeo al día siguiente, en el curro, cuando todo siga igual y recordemos que sí, que efectivamente, podemos expresarnos y encontrarnos en nuestra indignación, para poder volver al redil de nuestra indignidad, el lunes, día laborable.

Es bonito ver a gente que tendrá su primera expresión de inconformismo. El mensaje de la convocatoria es bastante universal, y se quitan de enmedio a partidos y sindicatos (que tiran patrás), con lo cual se animará quienes no quieren mezclarse con la pudedumbre. Pero ese es, precisamente, el problema. Se dejarán de un lado las siglas, y unirá un lema. Sólo un lema.

Veremos a una cristiana de base junto a una feminista proabortista, a un sindicalista de CGT junto con un sociata de ugt, a una chavala que quiere empezar a hacer cosas bailando con un tío que jamás querrá hacer nada serio... Serán del mismo barrio, les joderán igual en el curro, están en la misma olla y... efectivamente, hay que superar las divisiones, pero no así. De hecho, la única opción de que pasara "algo" tal y como está planteado el movimiento, es que surgiera un caudillo, que pusiera su persona por encima de las diferencias y distancias. Y lo haríamos, desde luego, en nombre de una "democracia real ya".

Hay que empezar a pensar juntos. Cada cosa que no pensemos (y las más importantes sólo las podemos pensar juntos) la habrán pensado otros por nosotros. Pero la angustia de estar en soledad frente a la explotación puede sublimarse muy fácilmente: es más fácil ir a la mani que comprometerse con alguna de las asociaciones que hay, o tratar de impulsar un proyecto a 5 años vista (no digamos ya a 20). Hay muchos diálogos suspicaces levantados por la convocatoria del día 15, que si lo ha convocado alguien oscuro y siniestro, que es mucha casualidad que sea antes de las elecciones, que si patatín patatán...

Yo soy aún peor pensado. Creo que la hemos convocado nosotros mismos. De hecho, los más bienintencionados de todos nosotros. Y, sí, a mí me pillará con los de "El local de la ribera", ¿y a ti?

martes, 10 de mayo de 2011

Pau Gasol y los límites del pensamiento Zen. Y un poquito de guerrilla contra autogestión.

Dashiell, por fin vamos a tratar en este blog cosas verdaderamente importantes: baloncesto (¡es más, baloncesto yanki!).

En los playoffs de la conferencia Oeste, los Lákers de Kobe Brayant y Pau Gasol han caído en semifinales. Los vigentes campeones de la EnBiEi han caído por 4-0 contra los Dallas Mavericks de Jason Kid, Dirk Nowitzki y Jason Terry en un último partido que los medios de comunicación califican de humillante. La consecuencia directa ha sido la retirada (ya anunciada) por la puerta de atrás, su entrenador, el que ha conseguido más títulos (11) en los banquillos, el que llevó a los Bulls de Jordan a la gloria (y lo convirtió en una marca), y reflotó a los Lakers. Ahora, humillado, recibe todo tipo de críticas.

Pero, justo ahora que muchos engordan las deficiencias de actitud y juego de los Lakers en general, y la incapacidad de Jackson en particular, vamos a hablar de sus éxitos.

Phil Jackson, como jugador, era un tipo inteligente, pero muy limitado física y técnicamente. Brazos largos y agilidad, pero sin un gran tiro. Sabía moverse muy bien por los espacios, pero no estaba preparado para la gloria. De hecho, su equipo (los Knicks) consiguieron un título justo el año que no pudo jugar por una operación. De cualquier forma, siempre fue un tipo importante, ese tipo de inteligencia que organiza bien las individualidades, que sabe moverse con ellas... y todo esto lo explotaría como entrenador. Más tarde, seguidor de la filosofía Zen, era el motivador perfecto del sistema ofensivo que había actualizado su segundo para un equipo que ya era ganador, pero aún no legendario: los Bulls de Jordan.

Estos días marcan el final del éxito del sistema que organizaba Jackson, pero que merece más justicia que los tomates que hoy por hoy todos tiran al actor en escena. Con el nombre de "Triángulo ofensivo", los equipos de Jacson jugaban una serie de variantes ofensivas que se habían convertido en mística. Se dice que, juntas, todas las tácticas entran en un libro que dejaría a la Biblia a la altura de un folleto del El Corte Inglés. Se dice que es tan complejo que nadie lo conoce realmente. Se dice que... Es una religión. Nació en una familia cuyo padre y madre eran ministros de la Asamblea de Dios de los pentecostales, su formación posterior en el Zen, su tremendo autocontrol, han hecho de Jackson un tipo raro, pero místico y todo sumado a ese misterioso libro de las tácticas del triángulo ofensivo.

Estoy convencido de que es cierto que el trinángulo ofensivo es algo muy complejo, pero también lo estoy de que no es ese el secreto de su éxito. Unas tácticas muy complejas, muy normativizantes: tú te colocas aquí, bloqueas al bicho grande, te acercas a canasta, el otro bloquea aquí, etc... todos esos sistemas que configuran los estudiosos del baloncesto tienen siempre un problema: no son ellos los que lo llevan a la cancha, sino los jugadores. Se ha hablado mucho de las limitaciones intelectuales de esos ballenatos de músculo, incapaces de cumplir adecuadamente las órdenes, pero ese no es el verdadero problema.

Si decimos que 1973 marca un salto en el desarrollo productivo de las sociedades gobernadas por y para el Capital: el posfordismo que, entre otras cosas, supone la deslocalización y fragmentación de las grandes cadenas productivas en otras más pequeñas con más capacidad de maniobra, lo que había ocurrido es que esto no había llegado realmente al baloncesto. Es decir, lo que realmente aportan los equipos de Phil Jackson es que sus sistemas de juego pueden ser interiorizados por los jugadores (igual que la competencia del capitalismo es interiorizada por el trabajador posfordista), porque serán muy complejos si miras movimiento por movimiento, pero si la comprendes y la interiorizas, no necesitas memorizarla. ¿Cuál es esa lógica? Pues exactamente la misma que la del posfordismo: todo el mundo todo el tiempo tiene que estar trabajando para crear ventajas.

Si los europeos hemos podido decir algo de los yankis en el basket es que nuestro baloncesto es mejor... Sí, sí, ellos ganan las medallas de oro, se llevan el dinero de los patrocinadores y a nuestras estrellas, y aún así, Second World War de por medio, decimos que nuestro baloncesto es mejor que su basket. ¿Por qué? Bueno, la raíz psicológica y política es más compleja de lo que parece, pero como todo en la vida, puede entenderse mejor si pensamos en cómo sucedían las cosas en el patio del colegio. Hay dos tipos de jugadores: los chupones y los no chupones. Por supuesto, todo esto puede estudiarse más: están los chupones desastres que pierden el balón, los que solucionan y meten puntos, los que no chupan pero les gustaría, los que no chupan el balón pero chupan otras cosas... Pero lo que está claro es que en Europa (Revolución Francesa mediante) los chupones están muy mal vistos, y en la NBA son el entretenimiento fundamental (Nike, diosa de la victoria y de la esclavitud infantil en la República Popular China, mediante), y de ahí que los europeos digamos que nuestro baloncesto es más colectivo y gaitas por el estilo.

La religión que hay detrás (o delante) del triángulo ofensivo parte precisamente de esto, y no es casual que, precisamente, todos los equipos ganadores de Jackson hayan contado con el mejor jugador europeo del momento ("Cocodrilo Dundee" Luc Longley -que era australiano, es decir, europeo a estos efectos-, Toni Kukoc en los Bulls, Pau Gasol en los Lakers). Todo triángulo isósceles tiene su punta de lanza y esta es la religión Zen del basket: la punta de lanza no es el escolta chupón del equipo que se tira hasta las zapatillas, sino un desgarbado y blancucho, que viene allende los mares y recibe la pelota en posiciones de mucha amenaza pero está bien educadito para, recibiendo cerca de la canasta, pasarla a los cortes de los compañeros. Haciendo huecos, en un sistema de un dinamismo crucial, se mueven los otros tres jugadores, uno de ellos comparte triángulo con el blanquito y el chupón, y los otros dos tienen como punta de lanza también al mismo blanquito. Es decir: amenaza permanente, muy fácil de interiorizar por los jugadores, en los que su protagonismo personal queda maximizado: el chuponcete escolta va a meter más puntos porque sus defensores no pueden hacer muchas ayudas, y los otros también porque sus movimientos son más eficaces.

Un sistema pensado para que todos puedan tener en la cabeza la globalidad del equipo, la particularidad de su misión, y adaptarse permantentemente generando máxima amenaza a la vez, aún cuando el balón sólo lo tiene uno.

Y todo esto, sin la filosofía del maestro Zen, sería imposible hacerlo fluir en la nube de egos de la plantilla. Precisamente, porque en ningún momento pretendió minusvalorar el ego individual, sino ofrecerles la posibilidad de llevarlos al máximo. De hecho, al tontolaba de Kobe Bryant le costó entender esta parte, y estuvo en guerra con Jackson al principio, hasta que se reconciliaron cuando la "Mamba Negra" comprendió: "Este tío (Phil Jackson) es el más competitivo que he conocido jamás". Lo más cercano que una estrella forrada de billetes puede estar de la táctica guerrillera o de la autogestión, dos ideales muy dispares, hasta totalmente contrarios, pero que
la religión de la tolerancia y la psicología positiva pueden llegar a confundir.

Y, entonces... ¿Qué ha pasado si todo iba tan bien? Pues que Pau la cagó. Sí, podemos decir que lo han machacado, que ha jugado muchos minutos y que estaba cansado... Pero los últimos partidos de Gasol fueron una mierda. Si el blanquito se descentra, esto no funciona. Ese es el que nunca puede irse: se le perdona todo, que no anote mucho, que se le escapen algunos en defensa, pero no te puedes descentrar. De hecho, como ratas en un barco que se hundía, desde Jackson a Kobe o el jovenzuelo Bynum, han aprovechado esto para echarle la culpa de todo al catalán orgulloso de ser español. Y ha calado. Y la gente se lo cree. Y el empirismo lo dice todo: tiene los peores números en playoffs de su carrera. Y la gente comprende que Jackson dejara de lado el Zen para echarle una reprimenda, con empujón incluido. Y el otro, y el de la moto...

Jackson se va, y ya no habrá triángulo ofensivo, y ya nadie quiere un blanquito que la pase, y traerán a un bicharraco que se llama Dwight Howard, que es gilipollas pero gracioso porque pone caritas cuando hace abdominales, le encanta a los chinos, y tiene la masa muscular de todos los porteros de discoteca de Granada capital.

Pero... ¿por qué? Si la causa es el descentramiento, ¿por qué se le fue el pistón al icono del baloncesto español?

Echemos la vista unos partidos atrás. Gasol se había convertido en una estrella oficial: salió en un episodio de CSI, programas de televisión, y su rollete ONG y el hablar inglés mejor que cualquier negrote de barrio hinchado a billetes le convertía en el yerno perfecto. Los medios de comunicación dieron personalidad a Pau, se convirtió en un personaje, es decir, alguien con voz, con opinión, algo que jamás ocurrión con Longley, y menos con Kukoc (más listo que ninguno, pero que había decidido que él jugaba por diversión, así que lo demás no le importaba). Tenía opinión y la cagó... porque la dio.

Todo iba bien, es cierto que los Lakers tenían sus baches esta temporada, pero nada especialmente preocupante, también lo tenían los Heat con una plantilla gigante... Hasta que el bueno de Pau dijo (en su web, ¡¡¡en su web!!!), después del partido contra el otro aspirante al título, los céltics: "El Lakers-Celtics de ayer fue un Kobe Bryant-Celtics".


¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡NOOOOOOOOO!!!!!!!!!!


Pau, mi niño, ¿cómo dices eso? Pero si todo el mundo lo sabe, si Kobe Bryant podría hacer anuncios de Chupa-chups en vez de anuncios de zapatillas, ¿por qué lo has dicho?, ¿quién te crees tú para decir algo así? Bryant ha sido así siempre, y a veces salió bien y a veces salió mal... pero esa es la verdad oculta que lo desmontaba todo. Un pequeño comentario en su página web metió el dedo en la yaga, y Bryant respondió: "Gasol es un cisne blanco, necesitamos un cisne negro", es decir, que sea más contundente... Todo el mundo olvidó a aquel primer Pau de los Lakers que escuchaba atentamente a Bryant y aprendiá de él, aquella parejita perfecta que se entendía con la mirada.

Estaba rota. La asociación fundamental del triángulo ofensivo estaba rota, y daba igual que se colocaran en las mismas posiciones, que siguieran las mismas normas que antes, la religión ya no funcionaba. Gasol se dio cuenta y salió a la palestra diciendo que si seguían echándose cosas en cara no avanzarían. Y tenía razón, pero ya no importaba. El talón de aquiles del sistema ofensivo milimétricamente calculado para que los jugadores hicieran lo que tenían que hacer pensando que era lo que querían hacer, radicaba en que nadie tocara el narcisismo de nadie. Una tensión oculta por el buenrollismo Zen, la religión que permitía que nadie dijera lo que no podía ser nombrado. Pero Pau lo hizo, y ahora seguro que se deshacen de él.

Contra los Dallas, recibieron de su propia medicina: un planteamiento táctico muy sencillo: francotiradores desde la línea de 3. En el tercer partido, el símbolo del ridículo. Kobe amagó un tiro, Pau miró al aro esperando un más que posible rebote (los porcentajes de Bryant estaban muy por debajo del 50%) y lo que recibió fue un pase de este, que le dio en la espalda. Ridículo. En el cuarto, desapareció. Y en el holocausto generalizado, en el sálvese quien pueda, Lamar Odom y Bynum son expulsados por faltas flagrantes (que ponen en peligro la integridad del rival), sin embargo, esto, junto a los puteos que le echó Jackson, demuestran que ellos tienen "sangre en las venas". Pero Pau no: no podían ganar y no ganó, pero no hizo nada extrambótico, ningún signo de desesperación, lo cual es algo aún más grave para el público.

Los Lakers volverán al músculo. Cambiarán a Pau por Howard, y el catalán tendrá que adaptarse a un nuevo rol que seguro que será difícil para él. Si va a Orlando, le pedirán que anote, pero él no ha trabajado el tiro, sino el pase, y no tiene físico para rebotear y defender... Es muy posible que esté acabado si no se las apaña de otra manera. Aunque sí es seguro que le bajarán algunos ceros en el contrato.

Moraleja: el capitalismo, niños y niñas, puede articular perfectamente lo colectivo y, de hecho, eso le beneficia, pero siempre, siempre tendrá un talón de aquiles. Toda formación social la tiene. En este caso, siempre hay algo que no puede decirse.

Los Lakers (y el posfordismo) tomaban de la autogestión el que todos tenían que ponerse a currar, si no, no salía. Pero de la guerrilla tomaba su opuesto: importa más la simulación de que protagonizamos el proceso juntos a que lo protagonicemos realmente. No es casual que la guerrilla, como los Lakers, requieran de líderes. El Zen permitía conjugar el narcisismo rampante con la amenaza constante. La guerrilla permite combinar la apariencia de que luchamos por los trabajadores (les representamos), con que sólo un grupo encabeza el proceso ("Yes (only) we can").

Es en el doble juego, donde se pierde la autogestión y donde aparece la vulnerabilidad. Sólo un grupo que camina con la autogestión en el horizonte pone a todos a trabajar y a crecer realmente juntos, aprendiendo de los obstáculos y no encubriéndolos. La historia del movimiento obrero reciente está marcada por la imposibilidad de articular las diferentes formas de trabajo, en concreto el intelectual: o lo hemos rechazado y nos entregamos al activismo, o el intelectualismo domina el movimiento. En ambos casos, es necesario un encubrimiento, un buen rollete Zen, una mística, una forma de vivir el proceso que nos impida apropiarnos realmente de él.

Esto es lo que nunca podrán hacer los Lakers. Esta es la práctica que el sistema sólo puede tomar como apariencia y que, en nuestra historia, sólo el movimiento obrero ha conseguido, y que hemos de recuperar.

Pau estudiaba medicina, le enseñaron a pensar. A pensar demasiado, a aprender demasiado rápido, para un laker. Igual que a los trabajadores que criticaban dentro de sus partidos o sindicatos y eran expulsados o marginados, o... La apariencia de que aquí todos protagonizamos el ataque del equipo, y todos pensamos, queda expuesta en cuanto alguien lo hace realmente. Es en ese momento en el que el grupo ha de reubicarse respecto a la realidad, restablecer el diálogo que tiene con ella. Los Lakers lo harán, ficharán a otros chavales y volverán al paradigma fordista de comprar músculos más caros pero obedientes: más publicidad, más millones, más cheerleaders en la cabeza. Los partidos comunistas no lo han hecho (¿o sí?): purgaban, y sustituían a los militantes con voz por otros más jóvenes, más dóciles. Máquina de quemar personas. Pau en Orlando, los compañeros en sus casas...

Pero, por ahora, nosotros decimos que continuaremos.

martes, 7 de diciembre de 2010

Jim Carrey y WikiLeaks: desenmascarar no es decir la Verdad.

"La trama se complica con nuestro héroe favorito, nuestro "Capitán Neo" particular, Julian Assange, se enfrenta una vez más al peligro"
COUNTERPUNCH

Un niño pide como deseo de cumpleaños que su padre, abogado, no pueda seguir mintiendo. O un tipo con pasado (¿y presente?) hacker, consigue filtrar documentos clasificados: El efecto es el mismo.



Descojone general, presidido por el tipo al final de la mesa. Que si Putin es noséqué, que si Zapatitos nosécuantos, que si para caerle bien al rey, que si Berluconi se lo tiene muy creído... Esto es lo que los medios oficiales nos han reseñado, prensa rosa mezclada con torturas, implicación en asesinato de periodistas... Barullo para que sigamos con nuestra vida, "eso es lo que necesita nuestra firma, un poco de irreverencia".

La marejadilla que ocasiona WikiLeaks volverá a la calma, e, incluso, vendrá a legitimar el sistema (tal y como ha sido construida por los medios oficiales) porque se mantiene bajo el esquema ideológico que sostiene el sistema:



El fundamento ideológico de películas como esta ("Todos los hombres del presidente", 1976), basada en el libro de Bob Woodward y Carl Bernstein sobre la investigación del caso Watergate, que llevó a la dimisión del presidente Nixon: todos sabemos que los de arriba son malos y corruptos, pero bajo la creencia de una oposición Sociedad Civil / Estado, lo importante no es que sean malos, sino que son nuestro "mal necesario" que podemos controlar, más o menos, a través de las herramientas de la propia sociedad civil: nuestros heroicos periodistas, o algún funcionario honesto, se lo hará pagar. Mantener esta fantasía (escondiendo que es el Estado el que configura su Sociedad Civil) legitima el orden vigente.

No voy a negar lo evidente: algunos tipos muy poderosos pueden llegar a enfadarse mucho con Assange. A lo sumo, es posible que incluso ayude a un cambio de partido político en el poder, o a sostener a otro que haya perdido credibilidad frente a los que le precedieron (¿Obama?), puede que una facción en el poder sea suplantada por otra por el "desenmascaramiento", por la filtración, pero eso dista mucho de decir la Verdad.

No hay nada que desenmascarar, y menos con esta misma entrada al blog: es el propio Assange el que define WikiLeaks como una forma de hacer "un capitalismo un poco más democrático". Es decir, idolatramos a un pavo estilo Neo contra Matrix, que, al final, es, hasta en el Ideal, posmodernamente tímido y acomplejado. Hasta el punto que permite al extraordinariamente revolucionario periódico Expansion decir:

"Assange ya es un héroe como Robin Hood porque ha doblegado al Imperio. Y muchos, en nuestro fuero interno, nos alegramos de que David venza a Goliat, porque nos permite reconciliarnos con la humanidad y pensar que el mundo todavía tiene remedio."

Pero no olvidemos una cosa, si hay un héroe, es porque hay una tragedia. Es un genio, informático, matemático, rarete de pelo blanco estilo cómic... Es un héroe perseguido (extraño caso de violación, o abuso, o que no la llamó después de hacerlo sin condón... no está muy claro, además, parece que una de ellas está relacionada con la CIA...), y todos podemos simpatizar por su causa, ausente de ideal radical ("un poco más democrático", ni siquiera él mismo cree en un capitalismo realmente democrático), y, por supuesto, una gran renuncia: tiene que vivir escondido, tiene que entregarse,... Un pensamiento doble nos alimenta (fast food) el corazón: menos mal que hay tíos así, y, sobre todo, menos mal que yo no soy así.

Ufffff, me salvé. La delegación política y el alivio se suceden en nuestras cabecitas en la catarsis instructiva de los medios de comunicación. Esa es la moraleja del caso Assange.

Al fin y al cabo, lo que debemos preguntarnos, en realidad, no es por quién filtra, sino por quién lee la filtración. El gran problema de todo esto no es si WikiLeaks cambiará el mundo, sino qué haremos nosotros, los trabajadores, con lo que WikiLeaks aporta. Es decir, mientras seamos tipejos sujetados al mando de nuestra televisión a la hora de cenar, o a nuestro ratón cliqueando en rebelión.org, o rebuscando en Diagonal, individualmente conectados a la confusión, simplemente seguiremos el espectáculo moralizante, como público que van siendo instruido. Lo que pone sobre la mesa el caso WikiLeaks no es la necesidad de desenmascarar, sino la de apropiarse colectivamente de la realidad, ese sí sería un proceso de Verdad.

Mientras nuestras prácticas vitales se mantengan bajo la reflexión individual, (es decir, mientras no cuestionemos la Sociedad Civil que como parte del Estado), dará igual quien tenga más información o menos, quién puede hacer un blog más erudito o más divulgativo. Porque, de hecho, la oposición Sociedad Civil / Estado no es una falsa creencia, es una concepción que proviene de una práctica como tal, fundamentada en nuestra delegación ¿Cuántas veces apelamos a la falta de conciencia de la gente desde nuestra atalaya de lectores de información "alternativa"? Ese es un viejo pero falso problema, porque nunca fue problema de conciencia, o asumamos que la conciencia siempre ha de ser operativa, es decir, un cambio de conciencia es un cambio de práctica. Y no cualquier práctica, si no que, frente a los medios de comunicación cuya práctica es la individualización por la representación de la realidad, nuestra práctica tiene que ser la de la asociación para apropiarnos la realidad.

Pan y trabajo - Asociación o muerte, lema de la Huelga General en España en 1855. La lucha sigue siendo la misma.

Y como existe el extraño rumor, totalmente inconsistente, de que este blog margina a Dustin Hoffman, aquí va una mejor que "Los hombres del presidente":


jueves, 21 de mayo de 2009

La sinceridad de Louis.

Salvar sólo a Mary Burns.

De todo el marxismo, sólo Mary.

sábado, 2 de mayo de 2009

Hay una guerra en alguna parte.

Hermoso Dashi, el Barsa acaba de follarse al Real Mandril.

A mí me duele la garganta, pero no es de eso. He estado en cama, viendo el partido a través de la página de una cadena argentina, que no sé si sabrán más o menos de fútbol, pero me encantan los comentarios que hacen, sobre todo los motes que les ponen a los jugadores. Como iba con retardo, los madrileños celebraron el primer gol madridista antes de que yo pudiera angustiarme (1). A ver, me explico, esta era la situación: yo estaba viendo a los jugadores salir al campo cuando escuché a los niños del parque que queda bajo mi ventana celebrando el primer gol del Mandril... me sorprendió por el desfase de la página donde lo veía, y como sólo escuché un grupo de niños celebrar y, contestándoles, la bocina de un coche... me vino la siguiente idea a la cabeza: un simulacro. En serio, pensé que los niños estaban liándola, y me pareció genial. De hecho, estaba apunto de mandar un mail a todo el mundo en plan: fíjense qué espabilaos son los niños del Panben, pobres pero, como se ríen hasta de su padre, acaban de pasarse por el arco del triunfo hasta la disciplina futbolística, la prueba de que su lumpen-pinpolleo diario (llamemos así a lo que hacen en vez de ir al colegio) da muchos frutos, y ahora se dedican a reírse de la gente haciéndoles creer que el Real Mandril ha marcado. En mi delirio, quise ver a esos niños a los que el sistema (lease: organización urbanístico-educativa-marginal de cualquier ciudad, en este caso, Mandril) tortura hasta hacerles verdugos, como pequeños conspiradores que, a microescala, habían tejido una treta genial a sus convecinos.

Pero, lo que te digo, que simplemente la página tardaba en cargar, así que iba con retraso.

En este momento del blog estarás pensando: al Ales se le ha vuelto a ir la perola y ya no necesita ni el pretexto de contarnos la última película que ha visto para rayarnos el lóbulo frontal (2). Y bien, es cierto. Pero no es menos cierto que todo esto también puede servirnos... ¡¡¡para hacer una reflexión sobre la Verdad en el mundo virtual!!! CHAN TA TA CHÁAAAAANN¡¡¡!!!

Qué aburridas serían las cosas si no pudiera escribir sobre ellas cínicamente, haciéndome un poco el modernillo. Bueno, mejor dicho, qué aburrido sería yo, dejemos a las cosas en paz.

Así que, digámoslo claro: cuando me muevo con los chavales de este barrio (incluso de mi barrio), por más que quiera, al final siempre estoy esperando, falazmente, algo de ellos, un giro ingenioso, una inconoclastia espontánea un... un algo, un poquito de anarquismo que me permita alimentar mi mitomanía de la pobreza. Y esto es pura kk (incluso kkk). Y lo es porque, primero, quiero que, igual que se quedan conmigo, igual que se pasan de listos conmigo, se pasen de listos con el sistema. Y, segundo, porque me he chupado demasiadas explicaciones fáciles de la vida.

Entonces, yendo por partes, la tragedia es doble, o cuadriple: porque yo quiero que se queden con el sistema pero, seamos sinceros, es hasta un mito que se queden conmigo. En serio, estos chavales asustan a quienes se dejan asustar, pero ahí queda claro. El aparato no-educativo formal (al que van poco) junto con el informal (canciones de perreo) les ha separado lo suficiente de la única fuente decente (sic) de conocimiento del mundo, que podrían transmitir los abuelos pero que no actualizan los padres porque en este país (y no sólo en este) hubo una cosa que se llamaron los 70 y una cosa que se llamó heroína y una cosa que se llamó a-tomar-por-culo-la-familia-que-era-el-único-sitio-donde-se-podía-llegar-a-entender-que-no-todo-son-tiburones.

Por tanto, estos chavales no están para bromas antisistema. Ni un poquito. Para hacer giros, chistes, es necesario conocer, haber mamado cómo son las cosas y, joder, ya no es posible. De hecho, el personaje fundamental de esto es el Sr. don Nica y lo que representa: la religión evangelista ha mantenido unido aquello que la heroína vino a romper, y por eso, el Nica sí que se queda conmigo (y contigo) cuando quiere, y por eso, menos cuando viene de comulgar (él dice: vengo de tomar el Espíritu Santo, así que tira millas que no quiero cuentos), se-las-sabe-todas.com.

Pues eso, que me invento. Lo que me lleva a recordar n-conversaciones con n-personas distintas que no ven posibilidad posible de cambio de todo esto. Claro, llegamos al Panben y queremos ver creatividad a raudales, y picardía, y frases que marcan tu vida dichas mirándote a lo que te tapa la retina... y, en cambio, nos encontramos siendo todos fetos McParidos estilo peli zombi. Por eso, creo que a los progres nos vendría muy bien, antes de nada, antes de empezar nada, tener la sospecha como principio (eso a menudo ocurre, el relativismo progre nos lo permite) pero acompañado, en seguida, de la cura a esa sospecha: que nos coma la realidad, permitirnos ser comidos.

Si hiciéramos una peli sobre la violencia, es un poner, sabiendo que nos podemos dedicar a ovillear fatalmente dejando que se pierda todo lo que tiene sentido por culpa de nuestras neuras, la empezaríamos (la peli) con, no sé, es un ejemplo, diez minutos de imágenes de guerra. Sí, imágenes de guerra, imágenes de guerra a todo trapo, imágenes de guerras reales y de pelis (al fin y al cabo, para nostros, chicos telediario, su representación es tan guerra como la guerra). Una vez situado esto, el hecho, la filosofía puede comenzar sin ser un engaño a propósito.

Una película así es Notre Musique y es una respuesta a la pregunta: ¿por qué en Pan Bendito haríamos un documental y en La Moraleja ficción?, ¿por qué a lo largo de la historia sólo nos quedan los poemas de los "pueblos" derrotados cuando hablan de los vencedores en lugar de sobre su propia historia?, ¿por qué los chavales de Pan Bendito te vacilan por su procedencia, por su orgullo de barrio identitario, pero no sabrían decirte por qué su barrio se llama así?, ¿por qué la primera, o más eficaz, herramienta que utilizó el sistema contra las clases explotadas que quedaban fuera/inmunes a la ventrilocuacia universitaria fue dinamitar la familia, así como todas las formas que teníamos de contarnos lo que habíamos aprendido por nosotros mismos, con tanto esfuerzo y a lo largo de tanto tiempo?

Sí, sólo pueden afrontarse esas preguntas desde la poesía, desde el símbolo. Pero sólo serán esas preguntas si, antes, se afrontan desde el hecho. La realidad sigue siendo algo con lo que nos topamos a través siempre de la melancolía (valdría también: pre-juicio). Atendamos, pues, al desajuste de la transmisión de la historia que nos contamos con acento argentino; estemos atentos a los fallos en el cuento que nos contamos.

Vaya, Dashi, al final sí hubo peli. Fin del mensaje.




_________

(1) Sí, yo voy con el Barsa. Aclaro que no soy del Barsa, que cuando pierde el Barsa me da igual, que ni me fijo en sus fichajes ni nada de nada, pero que cuando juega con el Madrid... yo que sé. Es algo que me pasa desde chico, antes de saber que el Madrid era el equipo de Franco, antes de saber quién era Mijatovic y cómo se peinaba, etc. Supongo que se debe a que nací en el 80 y, como todo embrión de progre que era yo por entonces, no me gustaban los que ganaban siempre y, en los primeros 80, cuando era pequeño, el Madrid de Butragueño ganaba siempre y ya se sabe que las heridas de la infancia no curan nunca... Para cuando llegó el Dream Team yo ya estaba intentando sacar partido de mi desgarbo en el baloncesto (así que no me afectó que ellos ganaran) y, además, en el Dream Team jugaba Stoichkov:



(2) No, esto no es una alusión a Marietis porque, la propia Marietis, se ha prometido a sí misma no leer jamás este blog y, Dashi, esas son cosas que debemos respetar por todo el tema de los derechos humanos y tal:


jueves, 23 de abril de 2009

Una histora de esperanza.

1. En una guerra contra el mundo.

Querido amigo Dashiell, me pregunto si siempre va a ser así de difícil. Ahora verás a lo que me refiero.

Se llama "Fóllame". Es la peli de Virgine Despentes que escandalizó a media Francia (la otra ni se enteró, como siempre) y, a través de ese escándalo, sacó (a Virgine) del underground a la palestra pública más mediatizada. Se trata de la road movie destroyer de dos heroínas guerrilleras follando tíos y pegando tiros que se desenlaza (entre otras cosas) tras la violación de una de las protagonistas. Una reivindicación del status de los actores porno como tales (actores), una reflexión sobre la violación (se tradujo no por nada como "Rape me" al inglés), sobre lo transgresor y lo establecido...




Pero, sobre todo, es una película sin esperanza. Llevo, en realidad, mucho tiempo detrás de terminar estas líneas porque mi relación con la esperanza no es algo sencillo, sin embargo, Dashiell, es necesario, es imprescindible, que los pequeños hallazgos que vayamos haciendo los podamos ir compartiendo. Está ahí lo frágil de estas líneas.


Bien, es el momento de aventurar una tesis: la revolución no es una línea recta.


Me explico: "Fóllame" es una película transgresora, y pretende serlo, con lo cual, consigue ese objetivo. Pero la cuestión es ¿qué transgrede?


Imagínate la misma venganza de nuestro post anterior, la de "El caso Slevin" solo que sin ningún puto juego de manos sino, todo lo contrario, arrancar y apretar el acelerador hasta pegarse de piños contra el muro. Un ataque frontal al sistema, querer devolverle la violencia por la vía directa a una realidad que es estructural, esa es la lógica de la guerrilla. Por sí misma, una forma de afrontar la realidad así, no deja opción alguna a la esperanza, la peli es muy explícita en eso. Sin embargo, lo interesante comienza en ese punto precisamente porque para mucha gente, "Fóllame" abre, dicen, la puerta a la acción política. Es curioso, porque en principio... más bien lo que nos motrarían es un camino cerrado.


¿Qué sucede entonces para que caigamos en esa confusión?


La clave para entender que nos va el rollo héroe (es decir, las ficciones de la revolución) reside en que deje de importarnos si nuestra apuesta puede ser adaptada por otros, cuestionada por otros, reinventada por otros, y que deje de importarnos qué tiene que decirnos la realidad. La acción del héroe es independiente de la realidad, se despega de la realidad, y por tanto no rinde cuentas más que a su propia fantasía. ¿Significa eso que no aspira a tener seguidores? Al contrario, pero siempre serán fans, admiradores de sus hazañas. La acción del héroe es la imposición contra la realidad de sus planteamientos, el desarrollo de una ficción. Todo el que realmente (sic) se decida a afrontar un cambio de la realidad, sabe que ha de afrontar las causas, no entrar al trapo de las consecuencias y enmarañarse a pataletas contra ellas. Sin embargo, si lo que pretendemos es representar, desarrollar una ficción de acción política, lo mejor es enmascararlo con una supuesta acción directa irrealizable. El llamamiento al enfrentamiento directo ante una realidad que no ejerce su violencia directamente sino estructuralmente, es el escondite perfecto para la mejor política de ficción, aquella que ha claudicado de cualquier transformación y sólo busca la ficción por sí misma. "Fóllame" es la propaganda de esta forma de ficción, que, en la representación de una supuesta política desnuda, de confrontación directa, anula toda acción real. Es la misma lógica de la pornografía: en la apariencia de una presentación directa del sexo, hacemos desaparecer el sexo. Sin embargo, es precisamente una de las dos directoras de la película, Virgine Despentes, una de las destripadoras de la pornografía en este sentido, de las que mejor han desmantelado el dispositivo ideológico de la pornografía. Tanto en "Teoría King Kong" como en otros textos, también de Beatriz Preciado y otras, tenemos una disección muy profunda de la pornografía como mecanismo de control social y construcción de la subjetividad. Por ejemplo, en "Testo Yonqui" de Preciado encontramos una referencia expresa al proceso que denomina principio Weber-Hilton: "el objetivo no es la producción de placer, sino el control a través de la gestión del circuito escitación-frustración de subjetividades políticas. El objetivo del porno, como del trabajo sexual, es la producción de satisfacción frustrante. La satisfacción frustrante define a cualquier otra producción en la economía posfordista". La insurrección frustrada es, igualmente, el principio de constitución del héroe.

La forma en la que ese mismo principio es totalmente válido para "Fóllame" es toda una ironía. Entonces, ¿cómo es posible que, semejante análisis del sistema, nos proponga en el actuar esta revalidación del mismo?

Intelectualmente, podemos acceder a extensas y complejas disertaciones sobre el funcionamiento del sistema. Editoriales, webs, todo tipo de publicaciones, son el campo de batalla de posiciones teóricas enconadas que se acometen, unas a otras, desde unos aprioris ya teóricos. Citamos a maese Arozamena Coterillo: "La teoría no se opone a la práctica, sino a lo real". Un concienzudo análisis de la estructura puede ser lo que necesite, para cerrarse, para replegarse sobre sí misma, una posición de radical desesperación, para poder legitimarse por sí misma en un circuito de retroalimentación de satisfacción frustrante.


Para poder ir a la tele y tener ficciones de diálogo con presentadores que fueron a alguna mani en los 70, para publicar ficciones de libros con propuestas de liberación, para poder escribir frases de ficticio ingenio en nuestras camisetas no-planchadas, para poder congregar movimientos en los que ponemos sobre la mesa, compartimos, únicamente nuestra desesperación, lo único que podemos compartir. La propia Beatriz Preciado (de hecho, defensora de la potencia revolucionaria de "Fóllame") lo dirá de esta manera:

"La noción de snuff, radicalmente post-postmoderna, se opone al carácter mimético, teatral y simulado de toda representación, afirmando, por el contrario, el poder de la represntación para modificar la realidad, o lo que es lo mismo, el deseo de lo real de existir en y para la representación. De ahí la relación ardiente entre pornografía, snuff y política. Hoy, algunas listas de películas snuff incluyen las rodadas por los militares del ejército aliado o por los soldados nazis dentro de los campos de concentración, el vídeo de Zapruder del asesinato de John F. Kennedy, la película del asesinato del rabino Yitzhak, los vídeos de las ejecuciones en directo de los prisioneros de guerra en Afganistán o en Iraq, los vídeos de la armada americana que muestran la destrucción de pueblos iraquíes, las imágenes de la destrucción de las Torres Gemelas en Nueva York y el ajusticiamiento de Saddam Hussein. La política se ha vuelto snuff: exterminación por y para la representación."

Dicho esto: que la representación se convierte en un fin en sí mismo de la acción, por tanto, una ficción completa: no bombardeamos este pueblo iraquí por ninguna otra razón más allá que las imágenes en verde y negro del telediario, siendo esto la negación de la política, si el sistema es más punk y más snuff y más porno y más salvaje que cualquiera de nuestras canciones ¿cómo se puede defender "Fóllame"? B. P. nos va a dar una posible respuesta un poquito más adelante, también en su libro "Testo Yonqui":

"El problema es precisamente que nadie vendrá a salvarnos y que nuestra desaparición, aunque certera, no es sino relativamente inminente y que, por tanto, habrá que pensar en ir haciendo alguna que otra cosa mientras nos extinguimos, mutamos, o nos mudamos de planeta. Incluso si esa otra cosa es acelerar nuestra propia desaparición, mutación o mudanza de manera intencional. Habrá que tomar las cosas como son, imaginar los principios constitutivos de una nueva filosofía pornopunk para los siglos venideros."

"Habrá que tomar las cosas como son". Era necesario llegar aquí, porque en varias de las cositas que últimamente estamos discutiendo a través de este blog, llevamos a cabo llamamientos a la realidad, escuchar a la realidad, deshacernos de prejuicios made in Theory y demás, y B. P. nos va a obligar a matizar realmente todo esto. Precisamente, el llamamiento de nuestra testo-chica viene después de la crisis de las "salvaciones". Abolidos los grandes relatos de salvación (B.P. incluye el feminismo), ahora podríamos pensar que iba a proponernos empezar a hacerlo por nosotros mismos, ver, juzgar y actuar por nosotros mismos, como colectivos que pueden caminar hacia la autogestión de su política y su teoría, es decir, de sus relaciones constitutivas internas y con el mundo. Sin embargo, esta no es la posición de B. P., todo lo contrario. Su "habrá que tomar las cosas como son" no viene a cuestionar nuestras premisas punk ya que el sistema es más punk, sino que Bea propugna ser aún más punk que el sistema, ¿cómo? la intoxicación voluntaria, el Principio de autocobaya: sólo hay una política, pues el sistema es más como nosotros (más punk, más porno, más snuff) que nosotros mismos, así que tratemos de oponernos ganándole en esa misma carrera, es decir, si el sistema nos gana siendo más nosotros, nosotros podemos ser más sistema y dice el principio de autocobaya: "es posible curar la enfermedad con una sustancia que, como en un espejo terapeútico, causa los mismos síntomas que la enfermedad en la persona sana."

Esta es la apuesta política de "Fóllame". Si el totalitarismo posmoderno sólo nos deja su puerta, rompámosla de traspasarla. Es en este sentido en el que puede decirse que la peli es transgresora: en no serlo en absoluto. Se trata de llevar a cabo, de forma consciente, la acción política que nos propone La Más Grande (Molinilla dixit):



Romper el sistema, de tanto usarlo.

Es por esto por lo que decimos que "Fóllame", así como las políticas de una buena parte de los colectivos sociales hoy, basan su existencia en la desesperación, en el circuito de satisfacción-frustración que lo mantiene en pie. Eso es lo que propongo discutir hoy, la forma en la que dos francesas deciden devolverle la violación al mundo desde un apriori que no podemos ver en tanto que compartimos: la negación de la política revolucionaria.


2. "Es increíble todo lo que puedes ver mientras esperas"



En 1999, ve la luz "The straight story", una película de David Lynch para Disney. La historia de Alvin Straight, un viejo de 73 años enfermo de enfisema que vive con su hija, y que recibe una carta de su hermano, del cual lleva diez años sin saber nada, diciéndole que está muriéndose. "The straight story" es otra road movie, y es una respuesta a nuestra desesperanza. Porque sí se puede hacer

y es sólo algo. "Algo" es muy poco. Muy poco. Pero es "algo", lo es si al menos no va encaminado a aparentar que es mucho. Si va encaminado a...



... el hermano, al que sale a buscar, es Harry Dean Stanton. Nuestro Travis.


3. La desesperación come personas, pero no todas.

Y sí, digo, es una película de Disney. Supongo que se me puede objetar un criterio realista: esas cosas pueden hacerse en películas de Disney.

Mi respuesta sería: ¿es la guerra en la República Democrática del Congo una película de Disney?




Su canción no es punqui. Es música de encuentro.

viernes, 17 de abril de 2009

El Shuffle de Kansas City.

Se llama Érika, es peruana, tiene 35 años y estudió informática de gestión, donde conoció a Marco. Ahora viven juntos, pared con pared con mi habitación. Ha pasado tres meses en paro, la largaron del Rodilla donde trabajaba, en la estación de Méndez Álvaro, y ahora curra en una frutería propiedad de unos marroquís. Lleva tres semanas ahí, trabaja más de 50 horas, cuando debería trabajar 40, y no le van a dar de alta en los 3 primeros meses, según dicen. Necesita el alta en la Seguridad Social para renovar la tarjeta de residencia. Son cosas que pasan.

Erika y Marco viven muy bien, mejor que yo. Como subarrentan las habitaciones de nuestro piso, el piso les sale gratis y Marco ahora también tiene trabajo. Con los ahorros que van consiguiendo, tiran para adelante. Cuando se vieron más ajustados, nos pidieron permiso para sacar otra habitación del salón, con lo cual les llega dinero extra. Cuando hablamos de persecución a los ilegales, pensamos en chicos subsaharianos que se jugaron la vida en patera y ahora venden CDs, Erika y Marco no recuerdan esa imagen, para nada. Capean como pueden la situación y van mandando dinero a Perú, están acostumbrados a reventarse a trabajar, se van de juerga cuando pueden, están aprendiendo a jugar al ajedrez, y son felices viendo la tele peruana en su cuarto y cuidando de su acuario.

Le pregunté qué tiene pensado hacer con lo de la tarjeta... y no lo tiene muy claro, le pregunté si sabe qué es un CIE, si sabe qué consecuencias puede tener andar por ahí sin papeles. Y no lo tiene muy claro. Erika y Marco viven bien, alejados de la imagen que podemos tener de un inmigrante ilegal... pero cualquier día, puede que se cuelen en el Metro, o simplemente estén parados en una cabina haciendo una llamada, o pasen por el intercambiador de de Avd. América, y, ese día, comience un proceso en el que terminen en un centro de internamiento, sin haber cometido delito alguno. Érika es el paradigma de alguien que, sin "meterse en líos", cumpliendo las leyes, las normas, puede caer en el agujero: un agujero que es cada vez más grande para todos.

Es un juego de manos.



Durante mucho tiempo, yo y otros (algunos de los que leeréis esto entre ellos) nos hemos dedicado a combatir la idea de que el ejercicio concreto del Poder se establecía a través de una gran conspiración internacional que lo controlaba todo estilo Gran Hermano, acudíamos al concepto de ideología dominante, al sostén del status quo a través del consenso social, a las prácticas, al "lo hacen pero no lo saben" y demás. Sin embargo, ahora puedo decir que es una forma combinada de ambas, eso es el Shuffle de Kansas City. No es que los mecanismos clásicos de control social hayan desaparecido o se hayan debilitado, al contrario, se han incrementado:



pero, lo más importante, es que existe una planificación para construir la resistencia a estos mecanismos. Hay un plan que nos afecta a nosotros más directamente que ese contro, porque hay un plan para constituirnos. Un ejemplo muy claro es la táctica que ha seguido el Clan Rockefeller, una de las familias más poderosas del mundo, si no la más. Poseedores de un emporio supraholding internacional de empresas, un entramado de control político inmenso, son, por sí mismos, un Estado propiamente dicho. Y, además de estar directamente implicados en invasiones y guerras en todo el mundo en pos de sus intereses económicos más directos, poniendo y quitando presidentes que es lo que, al fin y al cabo, cualquier podría esperar de ellos, tienen un lado oscuro. Pero, ¿cuál puede ser el lado oscuro de la gente que constituyó, junto con Kissinger, el llamado "Gobierno en la sombra"? Pues pongamos varios ejemplos: financiaron al Mao de la Larga Marcha, tenían negocios con Stalin, financiaron sindicatos y son los responsables de las cátedras de estudios feministas que impulsaron, en EE.UU. primero y en todo el mundo después, la llamada ideología de género. Hasta donde sé, parece que ese ha sido uno de sus grandes éxitos, un movimiento de militancia global que trasciende a los clásicos posicionamientos políticos (todo el arco parlamentario, y desde luego y sobre todo, las organizaciones sociales, desde sindicatos a grupos más pequeños). Añadamos que, junto con La Caixa, están entre los que financian los encuentros del Foro Social Mundial.

Mientras todos miran a la derecha, yo voy a la izquierda, ese es el Shuffle de Kansas City. Un baile. Mientras la lucha se establece entre conservadores, liberales, postcomunistas, feministas, etc., mientras todos juegan mi juego, yo simplemente tengo que alimentarlo.

"El caso Slevin" (Paul McGuigan, 2006) es la historia de un plan. Un plan que lleva fraguándose 20 años.





Lo interesante de la película es que, esta vez, el Shuffle de Kansas City va a ser utilizado "contra" el Poder. Del discurso de "Smith", Bruce Willis, podemos destacar varias cosas, pero sobre todo, que es una presentación. En "El caso Slevin" va a suceder una venganza, de hecho, es una película también sobre la venganza. El Poder va a sufrir una venganza, una venganza absoluta, y lo harán a través del Shuffle de Kansas City, del baile, harán bailar al Poder, eso es lo interesante: ser más "listos" que ellos. Pero, como decimos, ser más "listos", controlar la situación, a través del juego de manos de Kansas City, no es tener el control de todos los actos concretos, al contrario, se trata de colarles, en las narices, tu juego mientras que ellos lo juegan con pasión.

¿Qué pasa entonces con Érika? Bueno, deberíamos empezar por saber qué es un C.I.E. y tal, eso está claro. Puede parecer ridículo plantear que ella sea más "lista" que Ellos... pero también sería ridículo ofrecerle, como salida, asistencialismo de jarabe rápido: tomar y listo, ya estás curado.

La clave de la película está en el personaje de GoodCat. Sin ese personaje, la venganza que llevan a cabo estaría dentro de los mismos códigos que el Poder, y eso sería iluso. Hay un cambio que opera en el guión que el Poder tenía preparado para GoodCat, y que vemos en el diálogo final:

- Creí que no lo entenderías.
- Lo hubiera entendido.
- ¿Cómo supiste lo nuestro?
- Soy un asesino de primera, estúpido, cómo no voy a enterarme...

Entre: "Lo hubiera entendido" y "soy un asesino de primera", está la contradicción: si eres un asesino, ¿cómo vas a entenderlo? (y tú, Dashiell, si no ves la peli, te quedas a cuadros con todo esto que escribo aquí). Al final, entendemos al chico, ¿pero qué pasa con GoodCat? ¿qué le movía a comportarse así? ¿cual es el secreto de la desobediencia?

La peli no nos muestra qué pasa con GoodCat para que dedique 20 años de su vida a esta venganza. Si lo hiciera, ya no sería una peli para pasar el rato, estaríamos hablando de algo más serio. Por eso, la peli le sirve a Érika, pero sólo para enunciar que es necesario un cambio de lógica.

Para empezar, la fragmentación de los propios inmigrantes, no sólo entre nacionalidades, sino entre ellos mismos, en sus conversaciones privadas hablan menos de estos temas que "los de aquí", los "sociales", lo cual, para nada significa que no les interesa. Por otro lado, cuando se unen, lo están haciendo bajo nuestro auspicio, bajo nuestro permiso. Sé que esto que voy a decir suena chocante, pero, si no es así, si lo que está ocurriendo es que, en realidad, les organizamos nosotros, en nuestros ambientes, con nuestros complejos, con nuestras renuncias a abordar las causas... si no es así, si me equivoco, cómo un testimonio como este



se utiliza para una campaña de legalización del top-manta. Si no somos nosotros, los progres, los que no nos jugamos nada en esto, los que imponemos una lógica de lucha y organización, ¿cómo se explica que se pida la legalización del top-manta al estilo de las reivindicaciones legalistas en las que nos movemos siempre nosotros, abordando las consecuencias antes que las causas?

¿Significa eso que los migrantes son revolucionarios si se les dejase? Bueno, no tengo respuesta para eso, sólo digo que en España, cuando quieres luchar, lo haces en un ambiente que tiene unas concrecciones muy claras en la forma en que se organiza (desde lo natural que es empezar una asamblea 30 minutos tarde hasta que hablen los de siempre en la reunión, y que esto se solucione abriendo un turno para todos...), que son las nuestras, y en lo que sale de ahí, que se mantiene en nuestra lógica politica.

Por tanto, para poder jugar nosotros nuestro Shuffle de Kansas City, necesitamos nuestra lógica. GoodCat revolvió la situación y dio pie a una intrincada trama argumental, entretenida para un sábado por la tarde, por cómo pasó ese vacío que queda intratado en la película. Y al que dedicaremos, también por la apertura de Mr. Coterillo en su comentario al último post, la siguiente entrada.

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